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De taquería de barrio a convertirse en uno de los nombres más reconocibles de la nueva escena gastronómica mexicana. Así se presenta La Once Mil al público madrileño que,a partir de ahora, podrá disfrutar de su estilo y propuesta en un nuevo local en Las Salesas (en julio los clientes de El Puesto Guía Repsol ya pudieron probarlas). Llega de la mano de Los 33 (Un Sol) y es una de las aperturas más esperadas de la temporada. Si bien promete mantener el espíritu de aquel proyecto que nació en una esquina de Lomas de Chapultepec, no será una réplica. Incorpora productos nacionales y nuevas recetas, como los tacos de chuleta laminada de rubia gallega con 100 días de maduración o de carnitas de cochinillo de Segovia, con panceta confitada y torreznos crujientes. Las tortillas se elaboran al momento y se cocinan sobre un comal de acero traído directamente desde México.
LA ONCE MIL. C/ Fernando VI, 14.
Hay algo curioso en este nuevo proyecto, y es que las masas están en el centro del contenido. Masas de hojaldre, de pan, de brioche… que con rellenos inesperados y salsas caseras dan forma a una carta corta, informal, fresca y entendida para compartir y comer con las manos. Así lo sugieren Calin Nicula y Palmira Jayme Sedano, que han encontrado en destinos como Bangkok, Corea, Berlín, Nueva York o Bombay la inspiración de Bértigo Bites. Partiendo de esta fórmula, se trata de combinar elementos. Y el resultado son platos como el cruasán relleno de curry rojo tailandés de langostinos y aromáticas; un roll crujiente de rabo de toro y boletus, con una nube de queso de tres leches de Pría; o las tostadas de pan de masa madre, acompañadas de vinete, berenjena asada al fuego y tomate cherry.
BÉRTIGO BITES. C/ Puerto Rico, 7. Tel. 91 042 87 23
Lhardy (RGR) sale por primera vez de la Carrera de San Jerónimo. Casi doscientos años después de su apertura, la casa estrena una segunda dirección en los bajos del hotel Wellington, con un espacio de tres ambientes que recupera el espíritu de cafetería refinada. Un punto de encuentro desde el desayuno a la cena. La decoración también mira al pasado, con antiguas cazuelas de cobre, moldes de repostería, chocolateras y vajilla de la casa. Si bien no encontrarás su famoso cocido en la carta, sí podrás tomarlo versionado en forma de croqueta o raviolis, además de su mítico consomé en samovar, el lenguado Evaristo, salpicón de Pescaderías Coruñesas, un carro de ensaladas que se preparan al momento o el suflé Lhardy, aquí en formato individual, que se termina delante del cliente y permite elegir el helado de su interior. Para beber, una carta de vinos especialmente singular, con cuvées creadas en exclusiva para Lhardy por bodegas españolas y extranjeras y una selección de unos 70 champanes.
LHARDY CAFÉ. C/ Velázquez, 8. Tel. 91 970 18 30
Detrás de Hipocampo están Manuel Araya y Daniel Cegarra, dos jóvenes cocineros venezolanos que no llegan a la treintena, como tampoco el resto del equipo titular. Cargados de experiencia, materia y mucha ilusión, arrancan un proyecto personal con dos ejes principales de referencia: la memoria y la cocina de las abuelas. Sopa de cebolla, oreja guisada, mejillón tigre, txangurro a la donostiarra, puerro confitado con escabeche de pollo... La carta es una sucesión de recetas reconocibles que “hacemos nuestras”. Hablando de memoria, no faltan los guiños a sus orígenes en forma de arepa, asado negro o torta de auyama. Tienen un menú de mediodía (de martes a jueves) por menos de 30 euros, carrito de postres y una alegría de carta líquida donde los vinos tranquilos conviven con generosos, burbujas y sidras.
HIPOCAMPO. C/ Manuela Malasaña, 28, Local dcha. Tel. 606 757 918
Lo de combinar cocina, coctelería y alta fidelidad es un modelo que ha proliferado en los últimos tiempos y parece que aún le queda recorrido. El nuevo Mecha encaja perfectamente en el concepto, pero decimos que no es un hi-fi bar más porque llega con ciertas garantías. Las que ofrecen los nombres de Juan D’Onofrio (Chispa Bistró, Un Sol), Lucas Fernández (Trèsde, Un Sol), Álvaro López, exjefe de cocina de Chispa Bistró, y Antonio Chávez (Anthonius), compositor, productor musical y gestor cultural. Juntos han puesto en marcha un espacio polivalente, para la tarde y noche, donde “la música funciona como una parte esencial de la experiencia”. Inspirado en los jazz kissa japoneses, la carta de Mecha ofrece 30 platos donde la brasa está muy presente y 150 referencias líquidas, con 14 cócteles, que se pueden disfrutar en diferentes ambientes: The DJ Room, más informal; The Dining Room, el restaurante; y el Private Dining, reservado con capacidad para unos 12 comensales.
MECHA - C/ Almirante, 11. Tel: 609 214 525
Después de siete años haciendo del bar de barrio una categoría en Valencia (con Solete Guía Repsol incluído), el Grupo Gastroadictos abre su primer local fuera de la ciudad. Bar Mistela llega a Chamartín con más de 400 metros cuadrados y cerca de 200 plazas, pero con la misma filosofía: barra, aperitivo, cocina tradicional y esa manera tan valenciana de entender el almuerzo. Aquí el esmorzaret tiene horario propio (hasta las 12) y bocadillos como el Copa del Mundo —tortilla de patata, longaniza y alioli— o el Top Mussafes —sobrasada, queso y cebolla pochada—, además de los innegociables cacaus y cremaet. La carta continúa con bravas, ensaladilla, buñuelos de bacalao, sepia o alcachofas, arroces con producto de la Albufera, y carnes y pescados a la brasa. Entre los platos que más llaman la atención, un calzone de oreja a la plancha con pistachos y mayonesa ahumada. Para los madrileños, una oportunidad de descubrir el ritual valenciano; para los valencianos de aquí, un lugar donde sentirse en casa.
BAR MISTELA. C/ Manuel de Falla, 5. Tel. 91 028 00 89
Tras el éxito de Caja de Cerillas (Restaurante Guía Repsol), Enrique Valentí cambia de registro y abre en Chueca un “bar de avituallamiento” donde los huevos son el punto de partida. ¿La inspiración de este segundo proyecto? El plato estrella de Caja de Cerillas: unos huevos estrellados con gambas al ajillo. En la carta, bautizados como “platos rotos”, seis versiones de huevos rotos: con chistorra, guanciale, berenjena, tomate y albahaca, jamón ibérico, bogavante al ajillo o caviar imperial. Y aún hay más. Mejillones en escabeche ahumado, ensaladilla de lubina, bravas, embutidos, rosbif o los macarrones de Caja de Cerillas completan una propuesta pensada para picar, beber y compartir, con unas 50 referencias de vino. Un bar sin reservas, con barra, cocina abierta y comedor, que el propio Valentí define como “más que un bar, pero menos que un restaurante”.
CAJA DE HUEVOS. C/ Pelayo, 35.
Cinco amigos, raíces vascas y mexicanas, y una misma pasión por la hostelería. Es la combinación que está detrás de 5 Gallos, el nuevo restaurante de Diego de León que nace de la ilusión de compartir la cocina con la que crecieron sus cinco impulsores, unidos desde sus años universitarios. No sólo bocados; también tragos, con creaciones propias como la Mezcalita Tío Teddy, el Mexican Slipper o el Pinche Cóctel. La carta parte de recetas y productos de raíz vasca, a los que incorporan guiños mexicanos. Ahí está la gilda con pimiento del piquillo confitado; la pluma 100% ibérica para taquear con aguacate y pico de gallo; o la txuleta de vaca vieja; junto al taco Baja, una especialidad de pescado empanado típica de La Paz. La propuesta no es larga y estará sujeta a la temporada.
5 GALLOS. C/ Diego de León, 24.
En la séptima planta de Atocha 125, sobre las pistas de baile del Teatro Kapital, Juan Suárez de Lezo ha encontrado espacio para contar su propia historia a través de la cocina. Sexto Atelier es un restaurante íntimo, con sólo 20 plazas y un único servicio de mediodía, donde los recuerdos familiares, los viajes y el aprendizaje se convierten en un menú degustación de 12 pases. Arzak, elBulli, Mugaritz, Per Se, Eleven Madison Park o Betony. Asia, Latinoamérica o Estados Unidos. Pero mucho antes, su Córdoba natal. De ahí llegan unas sopas de Córdoba que conviven en el menú con quisquilla, cremoso de chiles, aguacate braseado y encurtido de daikon, texturas de carabinero, rodaballo con guisantes o corzo con croissant de patata.
SEXTO ATELIER. C/ Atocha, 125, 7ª planta. Tel. 620 544 547
Después de repasar los nuevos restaurantes que han abierto en septiembre, tomamos el pulso al verano. La lista es larga. Nada que ver con aquellos agostos de los años 90 en los que la ciudad se paraba en seco. Madrid no duerme y tampoco se toma vacaciones. Así que, tomad nota de algunos de los aterrizajes más interesantes de julio y agosto.
Pizza Pagana (Mercado de San Leopoldo), de los creadores de Insurgente y Pollos del Sur, lleva su particular manera de entender la cocina callejera al terreno de la pizza, con masas de 72 horas y combinaciones como La Chinorris, con porchetta laqueada, tamarindo y barbacoa coreana. El Clavao (C/ Parque Eugenia de Montijo, 30) convierte un antiguo bar de Carabanchel en una casa de comidas contemporánea, con una carta corta que cambia según el mercado y platos como el tartar de corvina con ajoblanco o el puerro asado con carbonara y torreznos. Y en el Barrio de las Letras, Sour Obrador & Café (C/ Echegaray, 29), de Wagner Rusca, traslada la sensibilidad de SAU (C/ Santa Isabel, 12) al terreno del café de especialidad y la repostería, con brioches, galletas, tartas y otras elaboraciones hechas en su propio obrador.
Durante los meses de verano también ha habido tiempo para bienvenidas viajeras. Nero Street Food (C/ Dr. Esquerdo, 32) es el primer proyecto en solitario de Sam Farahpour, curtido junto a Abraham García, Dani García o Sami Tamimi, y propone una vuelta por Corea, China, Tailandia, Vietnam y Sri Lanka a través de dumplings, alitas sweet chili, tteokbokki, noodles con boloñesa de Sichuan o chili crab de cigalitas y tuétano. Y Zuara Sushi ha estrenado nueva etapa en el Hyatt Regency Hesperia Madrid, donde David Arauz y Álvaro Prieto mantienen su reconocida barra omakase y añaden tēburu, un formato más flexible con seis mesas, carta de cocina japonesa y un sushi bento que permite acercarse a su cocina sin pasar necesariamente por el menú degustación.
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