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 El embalse de Mequinenza tiene un pacto con la calma de una laguna finlandesa y lo abrupto de un fiordo noruego.

Descubriendo la Riviera maña: qué ver y dónde dormir en el Mar de Aragón

Llega la primavera al Mar de Aragón

Actualizado: 03/04/2025

Navegamos hacia la mayor confluencia fluvial de la península ibérica. Entre las poblaciones zaragozanas de Caspe, Chiprana y Mequinenza, en un territorio desértico bajo la influencia de los Monegros, el río Ebro conforma una vega verde, boscosa y agreste atrapada por el ser humano en su gran embalse. Hablamos del embalse de Mequinenza, el Mar de Aragón.

Cabañas, bosques de pinos, bahías silenciosas y acantilados. El embalse de Mequinenza tiene un pacto con la calma de una laguna finlandesa y lo abrupto de un fiordo noruego al que acuden pescadores fluviales de toda Europa en una de las mecas de España para atrapar carpas y percas. Pero aquí se mantiene un curioso equilibrio, pues la llegada del buen tiempo y el estío auguran una temporada agitada, lozana y refrescante para los habitantes de la comunidad que quieren huir de los 40 grados a la sombra y zambullirse en una playa que no sea la de Miami (Tarragona) a 120 kilómetros.

El embalse se encuentra entre las poblaciones de Caspe, Chiprana y Mequinenza.
El embalse se encuentra entre las poblaciones de Caspe, Chiprana y Mequinenza.

Pescadores, ornitólogos, bañistas, familias con niños, senderistas, ciclistas o amantes de la contemplación. Todos ellos se congregan en este escenario acuático dibujado por 500 kilómetros de un litoral rebautizado como Ribera Maña. Buscamos una cabaña o bungalow para desaparecer aquí, para plantar la base de operaciones de nuestro laketrip y exprimir al máximo las tentaciones de primavera en el Mar de Aragón.

'Taiga Lake Caspe', un camping entre cerezos

“Somos un oasis dentro del Mar de Aragón”. Así lo explica Lucian Adrián Istrate, director del ‘Taiga Lake Caspe’, el camping resort perdido en el entorno natural del embalse de Mequinenza. “Lo que le espera al viajero es un auténtico encuentro con la naturaleza ya que estamos apartados de todo”, añade Istrate. ¿Cómo llegar? ‘Taiga Lake Caspe’ se encuentra a orillas del pantano, rodeado por campos de cerezos, ahora en flor, y por apenas poblaciones, más allá de cabañas y refugios de pescadores diseminados por la extensa ribera.

‘Taiga Lake Caspe’ se encuentra a orillas del pantano.
‘Taiga Lake Caspe’ se encuentra a orillas del pantano.

Para llegar aquí desde Madrid conduciremos por la autopista A-2 hasta Zaragoza y continuaremos rumbo a Bujaraloz. Desde esta localidad de la comarca de los Monegros, tomaremos rumbo sur por la carretera A-230 para atravesar esta llanura árida y estriada, más propia de las estepas orientales, situada en la parte central de la Cuenca del Ebro. Este territorio desértico fue formado durante el Cenozoico como resultado de la aproximación entre las placas euroasiática y africana en un episodio geológico que tuvo lugar hace 84 millones de años.

El embalse invita a la calma.
El embalse invita a la calma.

El resultado es uno de los escenarios más desoladores y solitarios de la Península Ibérica. Seguimos la Ruta de los Monegros hasta cruzar el cauce del Ebro, cerca de la localidad de Caspe, donde continuaremos junto al río por su margen izquierda y la carretera N-211 hasta perder de vista cualquier rastro de civilización. Junto a una enorme finca de cerezos pintados de blanco en primavera aparece el camping ‘Taiga Lake Caspe’. Ya hemos llegado.

Meca de pescadores

Kayak, paseos en barco, SUP, big SUP o una especie de tabla gigante para varias personas. “Tenemos conexión directa con el embalse a través de un puerto deportivo con todo tipo de actividades náuticas que se pueden disfrutar todo el año”, apunta Lucian Istrate que lleva 18 años trabajando en este resort campista, desde el año pasado propiedad de la marca Taiga que cuenta con establecimientos en el Delta del Ebro, Cádiz o Almería. Pero aquí, por encima de cualquier práctica destaca la pesca, pues nos encontramos en uno de sus santuarios de la península ibérica.

Alba Villarín y su pareja Adrián Hornero son dos pescadores expertos de carpas.
Alba Villarín y su pareja Adrián Hornero son dos pescadores expertos de carpas.

“El embalse de Mequinenza es un lugar de referencia para los amantes de la pesca, un cliente fundamental para ‘Taiga Lake Caspe’ que acude cada año durante la temporada desde todas partes del mundo para capturar especies como carpas, alburnos, lucioperca, black-bass o siluro, entre otros”, explican desde el equipo del camping que se encarga también de tramitar las licencias de pesca de sus huéspedes si es necesario. “Además de la pesca individual, en el embalse de Mequinenza, con sus 110 kilómetros de longitud y hasta 60 metros de profundidad, tienen lugar competiciones deportivas en todas sus modalidades”, concluyen.

En el embalse se capturan capturar especies como carpas, alburnos, lucioperca, black-bass o siluro, entre otros.
En el embalse se capturan capturar especies como carpas, alburnos, lucioperca, black-bass o siluro, entre otros.

El avistamiento de aves es también una práctica muy popular en la zona. Entre los cortados, los bosques y los humedales aparecen diversas especies como la abubilla, el águila real, la carraca europea, el buitre leonado, la avefría europea o el somormujo lavanco. Convierten el birdwatching en una excusa perfecta para coger los prismáticos y dar un paseo en lancha, hacer una ruta en bici BTT o caminar por los diferentes itinerarios de senderismo que vertebran este espacio lacustre.

El laberinto del Ebro

Indagamos ahora por este camping atrapado entre las aguas del Mar de Aragón y las fincas de cerezos. Este cuenta con todo tipo de parcelas para campistas, para viajeros en autocaravana y sobre todo para pescadores que aquí acuden con sus remolques y lanchas motoras. Estos suelen alojarse en las cabañas que disponen de dos categorías diferentes. Por un lado, están los clásicos de piedra blanca, que hacen honor a la arquitectura típica de la zona y, por otro, los nuevos bungalows que se localizan junto al lago. La siguiente novedad será la apertura de las tiendas “glamping” a orillas del río, pero para ello tendremos que esperar a después del verano. “Los alojamientos de ‘Taiga Lake Caspe’ están pensados para parejas, familias o grupos de amigos”, apuntan desde el resort.

Las ruinas de este templo se yerguen en lo alto de la isla que lleva su mismo nombre.
Las ruinas de este templo se yerguen en lo alto de la isla que lleva su mismo nombre.

“Cuentan con dos habitaciones con camas con los mejores colchones para garantizar un buen descanso, una cocina totalmente equipada, un baño con ducha y una terraza privada para disfrutar del entorno”, explican desde el Taiga que dispone a su vez de parcelas de 70 m2 para las camper y servicios como minimarket o lavandería dentro del camping. “Además, las familias encontrarán en el resort una zona especial para que disfruten los niños, como el parque y la piscina infantiles, y una gran oferta de actividades de ocio dirigido para los más pequeños de la casa”, concluyen.

El camping está totalmente equipado.
El camping está totalmente equipado.
El camping cuenta con piscina para el verano.
El camping cuenta con piscina para el verano.

A pesar de que la embarcación es el medio idóneo para explorar la zona, Lucían nos proporciona unas bicis para recorrer los caminos polvorientos de la Ribera Maña. Pero de eso nos ocuparemos mañana pues empiezan a caer los últimos rayos de sol de la tarde y el momento de una expedición en barco hacia la ermita de la Magdalena va cogiendo fuerza.

La leyenda de la ermita aislada

En el embarcadero propio del camping se apilan unos pocos barcos de pescadores porque la mayoría opta por botar sus lanchas por la rampa directamente utilizando el remolque del coche. Hasta un lavadero de pescado se emplaza aquí, no muy lejos del foodtruck donde se sirven hamburguesas o burritos como antesala del verano feliz que promete la Ribera Maña. Mientras Lucían prepara la lancha, paseamos por la ribera entre pinos, hamacas para sentarse al sol, enormes patinadoras con forma de cisne y flamenco que nos recuerdan que este es destino de vacaciones y lanchas motoras que pueden alquilar los huéspedes del resort, sin necesidad de licencia.

En este foodtruck se sirven hamburguesas o burritos.
En este foodtruck se sirven hamburguesas o burritos.

Alba Villarín y su pareja Adrián Hornero son dos pescadores expertos de carpas que viajan por toda España desde Tejeda de Tiétar (Cáceres) para documentar sus capturas, siempre sin muerte. Entre los pinos, en la orilla tienen desplegado todo su equipo de pesca, con una pequeña lancha a motor tipo zodiac, varias cañas, redes y carnada para atraer a los peces. “Nunca había venido aquí”, comenta Alba. “Esto es precioso, el agua es diferente, allí es más opaca por el suelo, aquí más transparente. Es muy tranquilo para pescar”, apunta Villarín que acaba de sacar una carpa que prepara para pesar y después devolver al río. “Lo único es el viento, cuando no llueve sopla mucho”, comenta entre risas. Hablamos del famoso cierzo de Aragón que, sin embargo, ahora por la tarde se calma y nos permite zarpar plácidamente rumbo a la isla de la Magdalena.

Lucían Istrate pilotando la zodiac.
Lucían Istrate pilotando la zodiac.

Las ruinas de este templo se yerguen en lo alto de la isla que lleva su mismo nombre. El trayecto en lancha a motor hasta aquí toma apenas diez minutos desde el embarcadero del camping. Bordeamos los cortados de color dorado hasta contemplar por fin la ermita en lo alto del acantilado. Desembarcamos en la diminuta isla y caminamos por la ladera hasta sus pies para disfrutar de una panorámica espectacular de los meandros del río Ebro en su tramo medio a unos cien metros sobre el nivel del agua. “Esto lo puede hacer cualquier familia, tenemos 20 embarcaciones de motor de 15 CV que no requieren título y pueden venir fácilmente hasta aquí”, comenta Lucían Istrate, mientras prepara un pequeño picnic antes de la puesta de sol.

La iglesia está rodeada de muchos misterios, desde historias de milagros a exorcismos.
La iglesia está rodeada de muchos misterios, desde historias de milagros a exorcismos.

La ermita de la Magdalena es una iglesia barroca del siglo XVIII cuyo origen está ligado a varias leyendas como la que nos traslada a las invasiones musulmanas, cuando los cristianos decidieron esconder la imagen de Santa Magdalena en este emplazamiento. Años más tarde a un pastor se le apareció la imagen y por ello se decidió construir el templo en un monte situado en la orilla izquierda del río Ebro. La ermita evolucionó en un convento de la Orden de San Juan, aunque según se cuenta fue aún más importante la Venta de la Magdalena, situada en la base del cenobio en torno al siglo XVI, actualmente bajo las aguas de este embalse creado en 1966.

Las ruinas de la ermita.
Las ruinas de la ermita.
La ermita de la Magdalena es una iglesia barroca del siglo XVIII.
La ermita de la Magdalena es una iglesia barroca del siglo XVIII.

Fue precisamente la proyección de este pantano el que haría que la iglesia quedase totalmente aislada, solo accesible en barco o a pie en temporada de sequía, dotándola de un componente romántico o más bien místico. Pues, aparte de la leyenda de su fundación, la iglesia está rodeada de otros misterios, desde historias de milagros a exorcismos. “A la ermita de la Magdalena no podemos entrar porque está en ruinas, y es peligroso”, advierte Istrate. “Aún así las vistas son espectaculares desde aquí”.

Presa de Mequinenza.
La presa de Mequinenza.

Justo antes de caer el sol y pintar de tonalidades ocres y rosáceas los cortados y las aguas del Ebro aparece un rebaño de corzos en la pradera bajo las ruinas de la iglesia. Retomamos la embarcación para poner rumbo este, hacia la línea imaginaria del meridiano de Greenwich en una travesía a 25 nudos de velocidad dejando atrás bandadas de cormoranes y pescadores del ocaso. Entre las cavidades del acantilado descubrimos un nido de alimoches como ejemplo de la rica biodiversidad de lugar. Apagamos el motor de la zodiac para disfrutar de la escena y del silencio absoluto del lugar. Lucían abre la última cerveza de la tarde que ya es casi noche. Es hora de volver al campamento.

Ruta en bici entre cerezos en flor

Si se mira en el mapa, la silueta del Mar de Aragón parece una sucesión de fiordos, bahías, penínsulas e islas escarpadas entre el desierto y la orilla boscosa. Nos olvidamos por un momento de las travesías en barco para tomar la mountain bike y explorar los caminos de tierra de la Ribera Maña. Por aquí cruza el Camino Natural del Ebro (GR 99), que parte desde Reinosa hasta el Delta, en el Mediterráneo. Hacemos parte de este recorrido para descubrir la península de la Magdalena en un recorrido por caminos polvorientos entre campos de cerezo, bahías y colinas que hacen de miradores al mar de Aragón y a la ermita.

Por aquí cruza el Camino Natural del Ebro (GR 99), que parte desde Reinosa hasta el Delta, en el Mediterráneo.
Por aquí cruza el Camino Natural del Ebro (GR 99), que parte desde Reinosa hasta el Delta, en el Mediterráneo.

Los días lluviosos el sendero puede tener tramos de barro, pero en los días soleados del verano aragonés es obligatorio refrescarse cada poco para evitar golpes de calor. La senda en bici nos lleva hasta el área recreativa de Mas de la Punta, un entorno ideal para hacer barbacoas, donde aparcan los pescadores con vistas a la ermita de la Magdalena, justo en frente. Desde este enclave hasta el camping hay siete kilómetros de recorrido, pero la mayoría de los ciclistas, o senderistas, optarán por completar el itinerario circular dominando la península de la Magdalena, que se extiende desde aquí.

Los cerezos ya lucen sus flores.
Los cerezos ya lucen sus flores.

La ruta en total en mountain bike lleva unas cuatro horas con paradas estratégicas en los miradores que se van presentando del Ebro, para observar los cerezos y almendros en flor, para buscar los escondites de los pescadores al abrigo del cierzo y para descansar en las áreas recreativas, ideales para un picnic. Sin embargo, lo mejor es volver con hambre al Taiga para probar la propuesta gastronomía del lugar.

Salmón a la plancha.
Salmón a la plancha.

¿Qué comer? En el restaurante del Taiga destacan entrantes como la ensaladilla rusa, las flores de alcachofa, los fingers de pollo con salsa barbacoa que dan paso a platos con mayor peso como el salmón a la plancha, el guiso de cordero del Bajo Aragón o el entrecot de vaca de 300 gramos. No faltan clásicos como la hamburguesa Black Angus con cebolla caramelizada y chips de beicon o el sándwich de pastrami ahumado, parmesano y rúcula ¿De postre? Su reinterpretación de la tarta de queso, la tarta de zanahoria o el brownie de chocolate.

Este escenario acuático dibujado por 500 kilómetros de un litoral rebautizado como Ribera Maña.
Este escenario acuático dibujado por 500 kilómetros de un litoral rebautizado como Ribera Maña.

Ya de vuelta a Madrid, antes de despedirse del entorno lacustre del Mar de Aragón, merece la pena hacer una parada en Caspe. Esta localidad es conocida como “Ciudad del Compromiso” por su participación en la elección de Fernando I como sucesor del trono de la Corona de Aragón. En un paseo por su casco antiguo llama nuestra atención monumentos como la Torre de Salamanca, la Colegiata de Santa María La Mayor o el Castillo de la Bailía de la Orden de San Juan, más conocido como el Castillo del Compromiso, que domina el skyline de la ciudad.

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