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Ricardo Moltó en la cocina de Erre que Erre

Restaurante Erre que Erre (Ibi, Alicante)

Cocina comarcal que reinventa la tradición

Actualizado: 19/02/2026

Fotografía: Josep Perelló

Viajamos hasta Ibi, en la comarca alicantina de L´Alcoià, para adentrarnos en la cocina de autor del restaurante familiar Erre que Erre, nuevo 1 Sol Guía Repsol 2026: una oda a la insistencia y a la tenacidad.
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Desde 2014 es el Erre que Erre, pero hasta el año 2008 fue el Restaurante Ricardo. Este negocio hostelero familiar ubicado en Ibi lo heredó Ricardo Moltó, actual propietario y jefe de cocina del proyecto. Antes, el “Ricardo” era escenario de multitud de comidas de empresarios o políticos que se reunían alrededor de una fuente de marisco, pero llegó la crisis. Y durante esta última década, las cosas han cambiado. “Soy testarudo, soy erre que erre”, confiesa Moltó a Guía Repsol, que anteriormente fue jefe de cocina del restaurante alicantino Monastrell (1 Sol Repsol).

Guisante lágrima D.O. Euskadi con yema curada y el jugo de sus vainas.
Guisante lágrima D.O. Euskadi con yema curada y el jugo de sus vainas.

A base de aprendizajes y de vuelta a casa, dio forma a Erre que Erre, que empezó como un restaurante encubierto detrás de un gastrobar que poco a poco ha ido evolucionando hacia una cocina de mercado, de temporada y base tradicional pero actualizada. Ricardo apuesta por nuevas técnicas y productos, a veces de cercanía pero también llegados de diferentes puntos de España e incluso Europa, porque buscan la materia prima en su origen.

La bodega de Erre que Erre

La bodega apuesta por vinos de proximidad y precios moderados

En la copa, proponen una seductora bodega que apuesta por vinos de proximidad, gestionada por su jefa de sala y sumiller, Patricia Monllor. Los hijos de ambos, Ferrán y Ricardo, también están haciendo sus pinitos en el restaurante: uno en cocina y otro en sala. Ellos, que rondan los 20 años, ya son cuarta generación, porque los abuelos de Ricardo Moltó ya se dedicaban a la hostelería.

Para comer con las manos

Su propuesta gastronómica se basa en una carta con una docena de entrantes, seis bocados para comer con las manos, tres pescados, cinco carnes, algún fuera de carta y media docena de postres. También sugieren un menú degustación que ronda los 70€. Para empezar, tres aperitivos de la casa: hervido valenciano, una croqueta de “aladroc” (boquerón) y “sagí”, una manteca de cerdo que aliñan con el aceite del pimiento de pericana e infusionan con tomillo y romero, perfecta para untar en el pan de pasas y nueces que sirven. Los panes los traen de Galicia y de Madrid, aunque en ocasiones también trabajan con una reconocida panadería, Forn Mariu (Solete Guía Repsol) que está en el mismo Ibi.

Uno de los entrantes de Erre que Erre
Coca con pericana, una salsa típica de la provincia de Alicante

Continuamos con una seductora anchoa sobre brioche con velo de panceta; una vieira salteada con royal de coliflor y caviar; y un plato -sorprendentemente frío- de guisante lágrima D.O. Euskadi con yema curada y el jugo de sus vainas, ya que aprovechan todo el producto: uno de sus pilares es la sostenibilidad. “Desperdicio lo mínimo posible y lo poco que sobra de orgánico, hemos llegado a un acuerdo con Benilloba, que nos va a hacer compost y a plantar aromáticas”. Entre sus platos de bocado también hay dos versiones de ostra: la natural, Gillardeau nº2, y una escalfada con granizado y caviar de cereza, “muy fresca y cocinada, para aquellos a quienes no les gusta la ostra cruda por su textura gelatinosa”.

Ricardo Moltó en la cocina de Erre que Erre
La cocina de Erre que Erre apuesta por la tradición con una vuelta de tuerca

Algunos de sus platos -como en el ravioli vegetal de espinacas relleno de rabo de ternera y patata trufada- los terminan con trufa negra de Teruel, y en otros, emplean trufa blanca del Piamonte. Entre sus entrantes también encontramos la pericana, que es el plato que más tiempo lleva en la carta, desde la época de sus padres. “Lo mimamos mucho, es sencillo porque es pimiento seco con aceite de oliva y bacalao desmigado. Cada año nos traen toneladas de pimiento y nosotros mismos los ensartamos en rastras, los colgamos en el almacén y de ahí sale nuestra pericana, que queda crujiente porque aquí no hay tanta humedad como en Alicante”, explica Patricia. Después, nos sirven un arroz caldoso y caliente, perfecto para los días invernales. Aunque no veas arroces en su carta, sí que los hacen por encargo.

Vieira salteada con royal de coliflor y caviar.
Vieira salteada con royal de coliflor y caviar.

Como platos principales, Salmonete con tirabeques y el jugo de sus espinas, así como el Llegumet: habichuelas, pata de conejo y pencas, “un plato muy típico de la zona que ya apenas se hace, ni siquiera en las casas”, cuenta Ricardo. Su emplatado, quizá extremadamente sencillo y minimalista pero en una vajilla artesana, recuerda a un plato de antaño, a tiempos de necesidad, cuando las legumbres eran un pilar de la dieta. En esta temporada, otro de sus platos más destacados es el Ciervo con jugo de herbero y raíces. Las verduras, como los tomates, las cultiva un primo suyo en una huerta que tiene al lado del río en Tibi, otro municipio alicantino.

Una de las mesas del restaurante Erre que Erre en Ibi
La cocina de autor más original te espera en las mesas de Erre que Erre

Mientras tanto, en sala, Patricia Monllor, gestiona el servicio con naturalidad y amabilidad. Aunque hasta 2001 trabajaba en la oficina de una empresa de juguetes -Ibi fue epicentro de la industria juguetera-, cuando conoció a Ricardo se metió de lleno en el mundo de la hostelería. Para ello, se formó en el CdT de Alicante, “hice todos los cursos habidos y por haber”, es sumiller por la UAES e incluso fue finalista Nariz de Oro en 2008. Su apuesta para la bodega de Erre que Erre es “una carta modesta con unos precios honrados en la que defendemos el producto de aquí, bodegas pequeñas que son poco conocidas”.

Uno de los platos de Erre que Erre
El producto de cercanía está en la despensa y en los platos principales

Trabajan, por ejemplo, con los vinos de autor de Celler de La Muntanya o con Bodegas Vinessens, de cultivo ecológico y biodinámico, que empezaron con vinos de garaje y ahora tienen tres proyectos que apuestan por uva autóctona. “Evidentemente tenemos Riojas o Riberas e intentamos tener casi todas las denominaciones o variedades y nos reciclamos día a día: asistimos a ferias de vino y hacemos catas”. También suelen proponer a menudo a sus comensales los vinos de Pepe Mendoza, “que ha sido pionero en defender la D.O. Alicante”, los de Gutiérrez de la Vega o los de Alberto Redrado y Violeta Gutiérrez de la Vega, que bajo la marca Curii “hacen vinazos alicantinos”, reconoce Patricia. Para el menú degustación proponen un maridaje por copas, en el que también introducen algo de champán o vinos internacionales, ya que tienen clientes belgas, franceses o alemanes.

Ricardo Moltó en la cocina de Erre que Erre
Ricardo Moltó es el alma de Erre que Erre

Pegados a la tierra

“Estamos en un pueblo y entre semana estamos muy tranquilos, pero los fines de semana viene mucha gente de fuera, aunque también hay clientes que vienen dos veces a la semana, por eso tenemos que ir variando el producto y no podemos tener solamente menú degustación. Trabajamos con lo que nos da el campo y el mar”, reflexiona Moltó. El cocinero ibense se ha centrado estos últimos años en dar una vuelta de tuerca a platos tradicionales como el gazpacho, muy apreciado en la zona: en vez de elaborarlo con pollo y costilla de cerdo, hace un fondo de pichón de Racan (Francia). “Me aburro si no tengo algo que me motive todos los días”, confiesa. Su cocina tiene base neoclásica, técnica eminentemente eficaz (“vacío sí, alardes no”), apego al terreno y una creatividad de ingeniosas ocurrencias.

Una comensal con una copa de vino en el restaurante
Vinos de autor de cultivo biológico, entre las opciones de la bodega

De postre, nos sorprenden con una creación de las suyas: calabaza en texturas con el queso asturiano de La Peral. Contrasta el dulzor del fruto (y del azúcar, que le resta protagonismo a la calabaza) con el punto picante y salino del queso azul. Y para terminar, su Torrija caramelizada, tierra de canela y helado de turrón. Muy fina, bien empapada y exquisitamente emplatada. Todos los helados los elaboran ellos mismos, ya que en Ibi siempre ha habido mucha tradición heladera. También elaboran helados inesperados como el de tomillo o el de wasabi, que sirven con el tataki de atún rojo. Aunque su helado estrella es el de mantecado.

El equipo del restaurante Erre que Erre, en Ibi
El equipo del restaurante es una familia, literalmente

Durante esta última década han realizado varias reformas para ir cambiando la decoración y el mobiliario, aunque las sillas siguen siendo las mismas de aquel Restaurante Ricardo. “Las compró mi suegro, antes eran negras jaspeadas y llevan ya tres lacadas”, nos explica Patricia Monllor. Ahora son amarillas, color que identifica la identidad estética de Erre que Erre, colorista y alegre. ¿Y qué les depara el futuro? “Este año tenemos un nuevo proyecto: abriremos un asador en el local de al lado, donde vamos a apostar por la brasa, va a ser cocina de fuego”, nos revela Ricardo. La historia continúa, siempre con el tesón y la vocación que caracteriza a esta saga familiar dedicada a la hostelería.

ERRE QUE ERRE - Carrer Juan Brotons, 11, BAJO 1. Ibi (Alicante). Tel: 966 33 60 46

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